Primero definimos qué se reserva, qué recursos intervienen, quién administra la disponibilidad y qué reglas deben cumplirse antes de confirmar una operación.
Configuramos horarios, duración, anticipación mínima, capacidad, bloqueos, zonas horarias y disponibilidad por profesional, ubicación, espacio o servicio.
El sistema puede solicitar el pago total, un anticipo o una garantía antes de asegurar la reserva. También contempla reglas de cancelación, reprogramación, vencimiento y devolución.
Integramos la experiencia con la página web, aplicación o portal de la empresa, además de pasarelas de pago, calendarios, CRM, facturación y sistemas internos.
Cuando el pago se confirma, el horario queda bloqueado, se actualiza el registro del cliente y se envían las confirmaciones correspondientes. También pueden activarse recordatorios y notificaciones para reducir ausencias.
Si el pago falla, vence o queda incompleto, el sistema aplica las reglas definidas y libera la disponibilidad cuando corresponde, evitando bloqueos y conciliaciones manuales.
Cada reserva conserva trazabilidad sobre su origen, cliente, horario, estado y cobro. Esto permite medir conversión, ocupación, cancelaciones, ausencias e ingresos generados.
No conectamos un calendario con un enlace de pago y dejamos el resto en manos del equipo. Rediseñamos el recorrido completo entre disponibilidad, reserva, cobro y operación.